La actitud de los seguidores en la goleada obtenida en 1957 conmovió a la plantilla. "El público de Tenerife es el mejor del mundo", afirmó el guardameta Santi. El Córdoba había invertido cuatro millones en refuerzos y era uno de los "gallitos" de la Segunda División.

CD Tenerife, 5; Córdoba, 0

CD Tenerife: Santi; Tosco, Miranda, Pérez Andréu; Villar, Lolo; Tomás, Julito, Antonio, Herrera y Antó.

Córdoba CF: Juanito González; Artime, Navarro, Alfaro; Buendía, Méndez; Domingo, Olsen, Cruellas, Lamorena y Toñín.

Árbitro: Plaza Pedraz (Castellano).

Goles: 1-0, min. 2: Antonio; 2-0, min. 7: Tomás; 3-0, min. 61: Herrera; 4-0, min. 74: Antó; 2-3, min. 83: Herrera.

Incidencias: Domingo 13 de octubre de 1957. Estadio Heliodoro Rodríguez López. Abarrotado.

El triunfo más concluyente sobre el Córdoba se localiza hace más de medio siglo, con ocasión de la segunda visita de los andaluces al Heliodoro. Una tarde memorable no sólo por los cinco goles marcados por los blanquiazules sino también por la fidelidad mostrada por el aficionado local. "De corazón, el público de Tenerife es el mejor del mundo", afirmó al término del choque el guardameta Santi, precisamente el día que le tocó enfrentarse a sus paisanos.
 
"El partido ha terminado. Los jugadores se retiran a los vestuarios mientras el público les premia con una ovación tan cerrada como prolongada. Antes de llegar al pasillo, el entrenador, Espada, va felicitando a los jugadores uno por uno", recogía la crónica de Julio Fernández en las páginas del semanario "Aire Libre". Se trataba del tributo por una tarde memorable de fútbol, frente a uno de los rivales más potentes del grupo, que había invertido cuatro millones de pesetas -mucho dinero de la época- en la adquisición de doce refuerzos, tres de ellos del Real Madrid: Juanito González, Roque Olsen y Lamorena.

Pese al revés de la semana previa con el Jerez (0-0), en la cuarta jornada del campeonato, los aficionados abarrotaron las gradas del estadio. La respuesta del equipo estuvo a tono. A base de velocidad y decisión, arrasó con el Córdoba y el resultado se quedó corto. Indican las crónicas que el pecado de Juncosa, preparador de los verdiblancos, fue "jugar y dejar jugar", no practicar un cerrojazo ante el marco de González. La verdad es que no tuvo tiempo: a los dos minutos llegó el primer gol, obra del delantero Antonio.

La exhibición del Tenerife contó con un protagonista singular en la figura de Ramón Herrera (en la fotografía), que esa tarde regresaba a la titularidad en el puesto de Juan Padrón y que marcó dos tantos. Contaba con 22 años, había debutado en el curso anterior y acabó por completar su mejor campaña como blanquiazul. "Una inclusión feliz porque este muchacho ha dejado a un lado algunos desplantes que le pusieron en la pasada temporada de uñas con la afición. Como tiene dotes de excelente jugador, la delantera cobró otro aire", señalaba Julio Fernández.

Roque Olsen se sumó al elogio

La figura del Córdoba era el argentino Roque Olsen, quien más tarde brilló como entrenador de equipos como la UD Las Palmas. Con 32 años, esa temporada ingresó en el cuadro andaluz, después de ganar su tercera Liga con el Real Madrid, dentro de una delantera célebre, al lado de Joseíto, Di Stéfano, Rial y Gento. Antes había participado con los merengues en la conquista de su primera Copa de Europa (1956). Al término del partido con el Tenerife se sumó al elogio de su afición, que calificó como "entusiasta" y a la que ya conocía de un amistoso celebrado en 1951.