
Cuarenta mil aficionados madrileños vibraron en enero de 1950 con la Selección Canaria, que se impuso (4-2) al poderoso San Lorenzo de Almagro. Hoy, cincuenta y siete años después, el “Ciclón de Boedo” lidera el campeonato nacional argentino.
Los registros oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sitúan al San Lorenzo de Almagro como el tercer equipo más poderoso del país, sólo superado por Boca y River. Se tiene en cuenta para ello el despacho de entradas desde 1931 por el club de Boedo y Almagro, que vive hoy momentos de gloria, al frente del campeonato argentino.
Hace cincuenta y siete años, los aficionados isleños gozaron en la distancia con una hazaña futbolística relacionada con el “Ciclón de Boedo”, uno de los apelativos del San Lorenzo. Doce jugadores del Archipiélago, reunidos en la Selección Canaria, se enfrentaron en Madrid al conjunto bonaerense, de gira por Europa. El marco del encuentro fue el nuevo Chamartín, donde se dieron cita 40.000 espectadores, en la tarde del martes 10 de enero de 1950.
Este periplo tenía como precedente otro efectuado a finales de 1946, tras proclamarse campeones nacionales, con un cuadro de ensueño y tres goleadores inolvidables: Pontoni, Farro y Martino. Cualquier aficionado recordaba aquella gira. De ahí que esta nueva comparecencia, coincidente con las de Racing y Newell’s, despertara una expectación enorme.
En la organización tuvo que ver el tinerfeño Arsenio Arocha, vinculado entonces al Atlético de Madrid, que actuó como seleccionador. Para ello improvisó un cuadro integrado por algunos de los muchos isleños que militaban en equipos peninsulares: siete grancanarios, tres tinerfeños y un palmero. El encuentro, además, serviría de homenaje póstumo a José María Úbeda, crítico de “Pueblo” y ex jugador del Madrid.
La alineación canaria estuvo integrada por Cristóbal; Farías, Cástulo, Núñez; Silva, Hernández; Durán, Rosendo, Gallardo, Molowny y Cabrera, a los que se sumó durante el partido otro tinerfeño, el portero Ortega. En frente, el San Lorenzo formó con Carletti; Martínez, Dodero, Cuesta; Murillo, Piñeyro; Resquin, Farro, Gambina, Martorelli y Silva.
Aunque partían como víctimas, los canarios se exhibieron desde el principio y enamoraron al público. En media hora marcaron cuatro goles, obra a pares de Hernández, el “Lobito Negro”, y Miguel Cabrera. El tercero, obtenido en fuera de juego, provocó un amago de retirada de los argentinos, que se batieron durante el choque con extrema violencia. Esta actitud arredró a los seleccionados, que en la segunda parte encajaron dos tantos y optaron por esquivar las patadas de sus rivales.
Reportaje publicado en El Día (31 de marzo de 2007)

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Bonito artículo de una de las mas grandes gestas del Fútbol Canario en toda su magnitud, pues esta Selección la formaron jugadores de Tenerife, La Palma y Gran Canaria, todos de primera división, tres mundialistas yeran 4 del Marino, Tres del Victoria,uno del Gran Canaria, Iberia y Hespérides. Era lo mejor del futbol isleño de la posguerra.Su juego daba gusto a los aficionados madrileños en los primeros cincuenta del pasado siglo. Hago notar que en ese equipo faltaba el gran Mujica.... Y cuentan que tuvo que intervenir la Embajada de Argentina para que salieran a jugar en el 2º Tiempo. He oido esa historia a muchos de los que la presenciaron en el viejo Chamartín, entre ellos a mi difunto padre y otros amigos y familiares. En ese momento el fútbol canario se consagró a nivel internacional y sirvió para justificar que se pudiera participar en competición.
¡Enhorabuena por el blog!