La afición gijonesa disfrutó en la temporada 30-31 con los goles que le brindó el delantero tinerfeño Chicote, cuya proyección peninsular se vio truncada por una lesión. Caracterizó una suerte de remate a partir de la práctica con una pelota de trapo en las calles de Santa Cruz. Este domingo se cumplieron seis años de su fallecimiento.
La noche del 10 de agosto de 1930, Juan Chico Díaz (San Juan de la Rambla, 8 de abril de 1912-Santa Cruz de Tenerife, 18 de marzo de 2001) partió hacia la Península para iniciar la aventura de su vida. Tras una brillante trayectoria en el Iberia, con el que se proclamó campeón de Canarias en 1928, Chicote iba a probar con el Sporting, que había tenido en cuenta una recomendación del delegado de Hacienda en la capital tinerfeña. Pasó el examen con nota: durante un amistoso frente a la Leonesa, el 31 de agosto, marcó dos de los cinco goles del que iba a ser su nuevo equipo.
El salto del delantero isleño coincidió con el éxodo incesante de los mejores futbolistas canarios; casi una treintena formaba en equipos peninsulares, tanto por la posibilidad de participar en las incipientes competiciones de Liga como de ganar un dinero que resultaba imposible pagar aquí. No obstante, Chicote se encontró allí con una importante crisis económica que obligó a la creación del GAS (Grupo de Auxilio al Sporting). El montante de su contrato fue de 5.000 pesetas, más gastos por viajes y hotel. El club del Toscal percibió 4.000 pesetas por el traspaso.
En Gijón coincidió con tres paisanos: Elicio, Perico y Luis García, guardameta apodado “El Cuervo”, titular en los dos cursos precedentes. Ahora, el protagonista isleño iba a ser Chicote, que marcó ocho de los 23 tantos logrados por el Sporting en el Campeonato Regional. Dos de ellos le valieron para salir a hombros del estadio de Bellavista, en la capital ovetense, donde los rojiblancos se impusieron el 5 de octubre a su eterno rival. En la segunda vuelta, volvió a destacar, al perforar tres veces la puerta del Oviedo, que salió goleado de El Molinón (6-1).
Su debut en el campeonato de Segunda se produjo en La Coruña, el 7 de diciembre. Convertido en ídolo de la afición sportinguista, era titular indiscutible en el eje del ataque. Pero el 25 de enero de 1931, en la octava jornada, cambió su suerte, durante una visita a Mestalla. Su marcador, un donostiarra fortachón llamado Benito Torregaray, apodado “El Botas” por el tamaño de las que gastaba, se cruzó en el camino de Chicote con una entrada que le costó un menisco. Como la medicina no tenía los remedios de hoy, acabó por regresar, cuando el Real Madrid se había interesado por sus servicios.
Con el tiempo, gracias a su tesón, volvió a jugar. Los baños de sol y una terapia consistente en enterrar la rodilla en arena caliente obraron el “milagro”. No era de extrañar. Tiempo atrás, ese tesón le permitió dominar una suerte de remate a la media vuelta con el que marcó numerosos goles. Dicha jugada la practicaba en plena calle, con una pelota de trapo que sostenía con una mano, por medio de una cuerda. Si quería rematar con la izquierda, la lanzaba sobre el pie del mismo lado y empalmaba a la media vuelta. Si el disparo lo realizaba con la derecha, la impulsaba desde el lado contrario.
Cuando Chicote volvió a la Península fue para defender los colores del Tenerife, en las eliminatorias coperas de 1934 y 1940, frente al Hércules y el Sevilla, respectivamente. En ambas volvió a dejar su sello goleador. Desde su vuelta disputó nueve campañas con el Tenerife, dos con el Hespérides, una con el Real Unión y tres con el Iberia, equipo con el que se retiró en 1948, como entrenador-jugador. El domingo se cumplieron seis años de su fallecimiento.
Gol de espaldas a Blasco
En un relato a Juan Arencibia para la “Historia del Fútbol en la Provincia”, Chicote explicó una anécdota de su etapa en Gijón. Fue el 14 de septiembre de 1930, en un amistoso con el Athlétic de Bilbao, en El Molinón, que acabó con triunfo (4-0). El marco rival estaba defendido por el internacional Gregorio Blasco (en la foto). “Marqué el primer gol y fue anecdótico puesto que me estaba atando la bota de espaldas a la puerta. Me avisaron que llegaba el balón, solté la bota, levanté la cabeza y le di al balón, que entró en la portería pegado a un poste”. No llevaba un mes en Asturias y ya la prensa se había centrado en él: “Un muchachuelo con gran intuición del juego, muy rápido y fácil rematador, tiene en él el Sporting un elemento que promete mucho (…) Formará pronto entre los buenos delanteros centros españoles”.
Reportaje publicado en El Día (17 de marzo de 2007)

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GRACIAS
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hola soy la nieta del futbolista luis garcia el gaurdameta del sportin de jigon en muchos años atra 1940 creo ,apodado el cuervo.me ha dado mucha alegria que lo haya nombrado en la coctelera . me gustaria saber si tienes fotos o algo mas del que la familia no tenemos.
Alicia, hay algunas fotos de tu abuelo en internet, en la hemeroteca de gijón. No son de muy buena calidad, ya que los periódicos son muy antiguos, pero hay alguna aprovechable. Si quieres que te ayude a conseguirlas, escribeme a miguelmetal@gmail.com
Un saludo.